Un proceso muy sencillo y de bajo costo de desinfección solar consiste en sencillamente llenar envases plásticos transparentes con agua fuente. Después se colocan los envases sobre una superficie reflectante de la luz solar como las láminas de aluminio o de hierro corrugado, posiblemente sobre un techo. Estos envases se exponen a la luz solar directa desde una hora hasta dos días, dependiendo de las condiciones. Los rayos solares eliminan a los microorganismos en el agua mediante la irradiación con rayos ultravioleta A (UV-A) y además elevando la temperatura del agua a 50 grados Celsius o mayor.
Sin embargo, la desinfección solar, no es un tratamiento para los problemas de calidad química del agua como la presencia de arsénico, metales pesados, pesticidas, etc. Además, requiere el uso de agua relativamente transparente, porque los materiales en suspensión y el color natural en el agua bloquean los rayos UV. No se recomienda el uso de envases de más de uno o dos litros de capacidad, lo cual limita la cantidad de agua que se puede tratar. Y tampoco se recomienda para el uso durante días de lluvia continua. Sin embargo, este proceso tiene el potencial de reducir grandemente las incidencias de diarrea y disentería, y para minimizar el terrible impacto en la salud que éstas causan en todo el mundo.
La destilación solar aprovecha la energía del sol para eliminar los contaminantes del agua incluyendo las sales, los metales pesados y los microbios. Estos sistemas han sido utilizados durante cientos de años y han evolucionado para muchos usos diferentes — incluso la desalinización del agua de mar.
El proceso de destilación, en alguna medida, imita al ciclo del agua natural de la Tierra. El agua sin purificar se almacena en un recipiente y se expone al calor de los rayos solares. El calor del sol produce vapor, el cual emana desde la superficie del agua fuente. Esta evaporación produce un vapor purificado y deja atrás a los contaminantes en la fuente de líquido. El vapor limpio se captura entonces en el alambique, para que pueda condensarse como agua purificada.
El agua sin purificar restante, incluidos los contaminantes, puede purgarse periódicamente del alambique y desecharse.
Las unidades solares compactas e incluso portátiles son de uso popular en los hogares. Éstas tienen pocas partes móviles y bajos requisitos operacionales y de mantenimiento.
Los alambiques solares pueden ser una buena opción de tratamiento para las naciones en vías de desarrollo y con climatologías abundantes en días soleados porque son de bajo costo y requieren muy poca o ninguna inversión en infraestructura.
Sin embargo, dichos sistemas están limitados por la magnitud de la energía solar disponible, y son mucho más eficaces en climas cálidos y soleados.
Finalmente, cabe mencionar que el agua así destilada casi no contiene minerales disueltos, y esto puede ser perjudicial si el agua destilada es la única fuente de agua potable y la dieta de las personas carece de una fuente alternativa de minerales esenciales.