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Administración de cuencas hidrográficas

Las cuencas hidrográficas son las áreas sobre las cuales fluye el agua en su ruta hacia un cuerpo de agua común como corrientes de agua, ríos, lagos, o acuíferos. Estos sistemas naturales existen en muchos tamaños diferentes, desde pequeños estanques hasta la cuenca fluvial de casi 7.000 kilómetros de longitud del río Nilo.

La administración de la cuenca hidrográfica comienza con la determinación de cómo se desplaza el agua a través de la misma y del cálculo del alcance total de los factores naturales y humanos que impactan este desplazamiento y las cantidades de agua que puede ser provista por la cuenca hidrográfica.

Los humanos a menudo “manejamos” las cuencas hidrográficas de manera incidente. Los caminos, los aparcamientos y otros sitios pavimentados aumentan el volumen de la escorrentía y el caudal máximo a la vez que acortan la duración de la escorrentía del agua. La eliminación de plantas y árboles puede aumentar la erosión y aumentar los volúmenes de agua de escorrentía.

Muchos programas de administración de cuencas hidrográficas enfocan su atención en la protección de la cantidad y calidad del agua de manantiales. La preservación de la capa de suelo orgánico y la vegetación ayuda a prevenir la erosión y otros eventos de pérdida de agua a la vez que proporciona la purificación natural del agua. El cultivo de terrazas, de práctica común en el Sudeste asiático, es un ejemplo de cómo la administración de las cuencas hidrográficas se ha utilizado durante muchos siglos para reducir las pérdidas de agua y para detener la erosión.

Los esfuerzos de recolección de agua utilizan lagunas de captación, represas y otras arquitecturas de derivación para recolectar la precipitación pluvial y la escorrentía y para almacenar el agua para uso futuro. Además, el almacenamiento de agua puede permitir que mayor cantidad de agua regrese al subsuelo y recargue los recursos de agua subterránea, ya sea de manera natural o mediante procesos controlados de recarga artificial.

Estos esfuerzos permiten a los administradores de cuencas hidrográficas mitigar la variación estacional de la precipitación pluvial.

Otros planes de administración de cuencas hidrográficas pueden enfocarse en cómo influir en la actividad humana. Mediante incentivos y prohibiciones, los administradores de cuencas hidrográficas pueden dictar planes de uso de la tierra y de las prioridades de zonificación a fin de asegurarse de provocar la mínima cantidad de impactos adversos en el ciclo natural de la cuenca hidrográfica — o para aumentar dicho ciclo a fin de aumentar al máximo los recursos de agua apta para el consumo humano.

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